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¿Funciona la terapia psicológica?

Cuando queremos solucionar un problema emocional en nuestra vida y no sabemos cómo hacerlo, todos suelen recomendarnos ir a un psicólogo, con el fin de que pueda ayudarnos a encontrar una solución a nuestros problemas. Es una buena idea siempre y cuando seas realista y sepas el tipo de ayuda que vas a solicitar. Los motivos por los que la terapia podría no funcionar son muy amplios pero la mayoría se centran en las expectativas que nosotros tenemos sobre lo que es un psicólogo y sobre lo que es una terapia psicológica.

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Expectativas erróneas sobre la terapia psicológica:
 

1- La persona se ve como un paciente. Un error muy común que tienen los que acuden a un psicólogo es pensar que solo por el hecho de ir ya van a mejorar, y si no lo hacen es porque el psicólogo es malo o porque no les comprende. Los psicólogos son profesionales que te dan estrategias de cambio, te ayudan y te guían para encontrar la solución a tus problemas pero no puedes pretender que hagan todo el trabajo por ti. No te pueden curar por arte de magia porque no son magos. Por eso, si tu no pones de tu parte, no sigues sus indicaciones o tareas propuestas no puedes pretender avanzar. En la terapia la persona se tiene que implicar activamente. Desgraciadamente, muchos van a la consulta pensando que van a dar con la solución en la primera sesión.

2- La persona está continuamente a la defensiva. A veces el psicólogo tiene que hacer ver al otro que podría estar equivocado o al menos que su forma de interpretar los hechos no es la más adecuada. Hay pacientes que se toman como ataques personales las palabras del psicólogo y desconfían. Cuando una persona no acepta que quizá su forma de ver la vida no es adaptativa entonces difícilmente va a mejorar.

3- No hay una buena alianza terapéutica. Hay veces que el paciente y el psicólogo no encajan, llegados a este punto la persona puede no aceptar nada de lo que le diga el psicólogo porque no se toma en serio lo que le diga, siente que no le comprende, que no se pone en su situación. Es importante que el psicólogo sea empático, tenga buenas habilidades comunicativas y que nunca juzgue porque si la persona se siente juzgado no solo no se implicará en la terapia sino que puede incluso abandonarla.

4- El problema es más profundo de lo que se creía. Puede ocurrir que según vaya avanzando la terapia salgan también a la luz problemas profundos que tenía el paciente y que pasaron desapercibidos durante la evaluación. En la mayoría de los casos porque tal vez la persona los omitió, no les dio importancia, no se acordaba o creía que fueron superados en su momento cuando en el fondo, no es así. Puede que por ese motivo no lo comentase durante la evaluación y entrevista inicial. Otras veces puede deberse a que el psicólogo no hizo una buena evaluación por falta de datos o porque se le pasó información en la entrevista que era relevante para el diagnóstico del caso. De todos modos, es común que según vayan solucionándose problemas durante la terapia vayan surgiendo a la vez otros nuevos cuando no se ha tratado todavía la base del asunto, esto dificulta las cosas y enlentece el proceso. No significa que se esté haciendo mal sino que el tema es más complejo de lo que esperábamos y llevará más tiempo.

5- A la persona le falta madurez emocional o tiene un bajo nivel educativo. Los pacientes que vienen a consulta muchas veces carecen de la madurez emocional suficiente para llegar a entender los conceptos que se explican en terapia, es responsabilidad del terapeuta bajar los escalones necesarios para dar la explicación a un nivel adecuado para él. Por otro lado, otras veces la persona tampoco tiene la suficiente capacidad intelectual para entender algunos términos abstractos o no llega a comprender del todo la finalidad de las tareas y la lógica que tienen, o lo comprenden pero enseguida lo olvidan. La terapia entonces será más lenta o puede que incluso la abandonen. Si además toman también pastillas es probable que acaben abandonando el tratamiento psicológico porque las pastillas le "funcionan" rápido y no requieren esfuerzo. En el tratamiento psicológico se tienen que enfrentar a sus problemas y eso no siempre es tan sencillo.

6- Resistencia a cambiar. Cuando una persona tiene un trastorno tratable a veces es el propio miedo del cliente el que enlentece la terapia, no es que no quiera mejorar sino que en el fondo tiene miedo a cambiar una situación que por los motivos que sean en cierto modo le está favoreciendo en algún aspecto. Por ejemplo, aportándole más atención por parte de otros. En este sentido, se autoboicotearan dándose escusas para no implicarse en la terapia, como no realizar las tareas mandadas o poniendo pegas sin verdaderamente intentarlo.

7- Mala praxis. Si el terapeuta no realiza bien su trabajo la terapia psicológica puede alargarse de forma indebida. Ocurre si el psicólogo no sabe llevar bien el ritmo de las sesiones, se tratan temas irrelevantes en las sesiones o se centran en problemas accesorios. En esos casos el paciente puede notar que sus avances son muy lentos y que está tirando el dinero.

8- La persona evita ciertos temas. Los pacientes vienen con una demanda a consulta que quieren solucionar pero muchas veces son solo un síntoma de otro problema mucho más profundo, que sería en realidad el kit de la cuestión. Puede que sea un tema que el paciente crea ya superado y cuando el terapeuta quiere volver a sacarlo porque cree que es relevante para seguir con la terapia el paciente defiende que "ya está superado" y que es perder el tiempo, cuando desgraciadamente, no es así. Cuando esto ocurre muchos se cierran en banda y se niegan a hablar del tema, con lo cual se hace imposible avanzar porque se seguirán cometiendo los mismos errores.
 

Todo esto que os expongo son sugerencias y consejos a la hora de afrontar una terapia de forma satisfactoria. Si deseas más información o tienes alguna duda al respecto, no dudes en contactarme a través de mi formulario web, email o redes sociales y estaré encantada de ayudarte ;)

Psicólogos en Gijón, Asturias.