Señales de que una relación está estancada - Sara P. Lorenzo - Psicologos Gijon
Señales de que una relación está estancada - Psicólogos Gijón Asturias

Señales de que una relación está estancada

1- No te ilusiona pensar en un futuro juntos

Uno de los síntomas de que vuestra relación está estancada es que evitas pensar en el futuro porque eso te agobia. Es decir, te cuesta imaginaros dentro de unos años, en una siguiente fase. ¿Esta falta de compromiso es porque os veis todavía muy jóvenes o porque hay otros motivos ocultos? Por ejemplo, si lleváis poco tiempo juntos ¿te has planteado vivir con tu pareja o si por lo menos te gustaría hacerlo? Si ya lo estáis haciendo… ¿te sigues imaginando con tu pareja dentro de unos años? ¿casándote? ¿teniendo hijos? ¿te gustaría? Si tu respuesta es un no rotundo entonces plantéate si de verdad le quieres o solo estás por cariño.

También puede ocurrir que sea al revés, que tu tengas claro al 100% que quieres compartir tu vida con ella pero que sea tu pareja quién no lo tenga claro, y eso se nota. Para eso fíjate en las señales que lanza. ¿Desvía el tema de conversación si habláis del futuro? ¿Te da largas? ¿Cuál es su opinión? Si es u caso pregúntale directamente y sal de dudas porque es importante saber si la idea que tenéis de relación es la misma… o no, y en ese caso poder tomar una decisión.

2- Te sientes desmotivado, triste, sin ganas de hacer nada.

Si notas que ya no te hace ilusión ver a tu pareja ni pasar tiempo con ella es que hay algo más que simple rutina. Para entender bien este punto primero debes saber que tras un periodo de enamoramiento (que como mucho dura entre 2 y 3 años) el amor cambia. El amor que al principio es apasionado y romántico se acaba transformando (que no desapareciendo) en afecto, amistad, aceptación, comprensión, etc. Sigues queriendo esa persona pero de una manera diferente, más estable y sin tantos altibajos. Sin embargo, la sensación que describo aquí es un sentimiento como de vacío y pesadez. Notas que no te apetece estar con esa persona, que estarías mejor haciendo otra cosa, por ejemplo solo o con tus amigos. También es común que empiecen a cansarte aspectos de tu pareja que antes no te molestaban. Te descubres a ti mismo pensando en que ojalá fuese de otra manera y que cambiase esas cosas que antes te parecían graciosas. Puede hasta llegar el momento en que su sola presencia empiece a incordiarte, te molesten sus comentarios o que de repente te incomode su forma de hablar o vestir. En conclusión, si notas que estás dormido y la otra persona te causa indiferencia es que estáis estancados.

3- Vais a ritmos diferentes

Es normal que en una relación romántica hay uno que va más deprisa que el otro. Por ejemplo, puede que una de las partes esté pensando en la boda cuando la otra todavía está decidiendo lo que hacer esa tarde. Esta situación siempre es muy frustrante para la parte más ilusionada pero a veces tu mismo te das cuenta de que tu pareja y tú no pensáis en las mismas cosas y te sientes culpable porque no puedas aportar a la relación la misma intensidad. Al final, uno va a sentir impaciencia porque exige algo a du pareja que es incapaz de darle y el otro se sentirá agobiado porque quiere más libertad. Sin embargo, también dependerá del tipo de vida que llevéis cada uno. Las parejas que viven más centradas en el aquí y ahora apenas tienen tiempo para pensar. Seguir preparándose profesionalmente, pagar una hipoteca o alquiler y los problemas de la vida diaria roban toda la atención y lo que menos apetece cuando llega la noche es pensar en el futuro.

Si este es tu caso es importante que os toméis un tiempo en el que reflexionéis sobre las metas a medio plazo que queréis conseguir juntos, adonde queréis llegar, si estáis bien juntos, etc.

4- Ya no hay atracción entre vosotros

Este apartado hay que cogerlo con pinzas. Cuando dos personas empiezan a salir juntas es normal que al principio sea todo pasión y que no puedan dejar de estar juntos, besarse, acariciarse… Pero con el tiempo la llama se va apagando si no se hace nada por mantenerla. Esto ha ocurrido así desde que vivíamos en cuevas, es un mecanismo de defensa que genera nuestro propio cuerpo porque es física y mentalmente agotador mantener ese ritmo tan alto de hormonas a largo plazo. Por eso, hay que ser realista porque eso nos va a pasar con cualquier pareja. Sin embargo, si la rutina y desinterés predomina empiezas a plantearte tu futuro con esa persona: ¿Esta falta de deseo es solo una etapa o será así siempre? ¿Puedo continuar con la relación cuando no me apetece ni intimar con esta persona?

Otra señal en la que es importante fijarte es en si una de las partes está más interesada sexualmente que la otra, pues suele ser motivo de conflictos. De todos modos, si sigues amando a tu pareja aunque la parte sexual no esté en su mejor momento en vez de darlo todo por perdido debes hacer un esfuerzo, romper con la rutina y reavivar la llama. Por ejemplo, podéis reservaros al menos una noche a la semana para estar vosotros solos, sin amigos, familiares o hijos (en el caso de que los hubiese) y haced algo juntos, repetid cualquiera de los planes que hacíais al comienzo de la relación, recordad lo que os hacía perder los papeles al principio de la relación.

5- Te sientes continuamente enfadado y frustrado

Ya sea con la otra parte o contigo mismo esta no es una buena señal. Cuando ocurre normalmente hay algo enquistado detrás. En el día a día es normal que haya malentendidos (si nunca los hubiese sería raro y puede ser incluso una mala señal), sin embargo, cuando esta situación es más la norma que una excepción deberías preocuparte. Es decir, si peleáis casi todos los días y llegas al punto en que te callas las cosas para evitar discutir es que hay algo que está fallando. Callar y otorgar hace que la situación vaya a peor porque toda esa ansiedad que acumulas acaba saliendo tarde temprano, haciendo daño al otro en forma de peleas futuras o a ti mismo con síntomas físicos.

La solución es hablar los problemas pero no con el objetivo de ver quien gana la discusión, si no para encontrar una solución juntos y mejorar la convivencia. Por eso, se honesto y expresa como te sientes tú respecto a la relación pero sin acusar directamente a la otra persona para que no se ponga a la defensiva y se lo tome como un ataque.

Para terminar

Si al leer estos apartados te ves reflejado tal vez deberías replantearte si estás haciendo bien en continuar con una relación que no te llena y que solo te hace sentir mal. Sin embargo, el amor es un sentimiento que debemos cuidar y llenar de sueños, metas compartidas, aceptación, compromiso, sinceridad, bonitos recuerdos, novedad, fuerza… para evitar que la llama se vaya apagando. Pero claro, eso requiere dedicación y esfuerzo, no es un camino fácil y si no estás dispuesto a hacerlo podría ocurrirte de nuevo con futuras relaciones Ahora bien, si tras intentarlo con todas tus fuerzas ves que la cosa sigue sin funcionar tal vez lo mejor sea separarse con conciencia de la situación y que cada uno busque su camino, sin rencores, peleas y sufrimientos.

Si buscáis psicólogo de pareja en Gijón o un psicólogo online de pareja podéis contactar conmigo y os daré una cita. Podéis empezar terapia de pareja en Gijón de forma presencial, también puede que sea una sola de las partes las que busque asesoramiento, simplemente ponte en contacto conmigo.

Espero que os haya resultado útil el artículo. Feliz fin de semana a todos y disfrutad del verano ;)

Sara P Lorenzo, tú psicóloga en Gijón.

Psicólogos Gijón. Sara P Lorenzo

Sara P. Lorenzo

Soy Psicóloga clínica sanitaria licenciada en la Universidad de Oviedo (número de colegiada O-02551) y Especialista en Psicopatología y Salud. Despuús de terminar mis estudios, durante años estuve trabajando en el ámbito de la psicología clínica, atendiendo a niños, adolescentes y adultos. También estuve trabajando en la Asociación Amigos Contra la Droga por lo que tengo experiencia en el tratamiento de adicciones como el tabaco y otras más de tipo comportamental (juego patológico, compras...). En cuanto a mi método de trabajo me muevo principalmente en la corriente cognitivo conductual, sin embargo, siempre estoy incorporando técnicas de otras dependiendo del tipo de caso que me llegue, ya que cada persona es única y necesita atención especializada, por lo que es necesario utilizar procedimientos diferentes.

Actualmente me encuentro en el centro psicológico y educativo Edukarte en Gijón, me dedico a evaluar posibles trastornos, realizar diagnósticos y dar tratamiento a todo aquel que pueda necesitarlo. Aunque es un centro de psicología infantil, no solo trato a niños, también adolescentes y adultos. Por último, también soy redactora en la revista Bekia dónde escribo principalmente artículos sobre psicología, salud y educación para padres.